Camino Primitivo

El Camino Primitivo fue un itinerario muy frecuentado por el pueblo astur-galaico durante el siglo IX y buena parte del X, y atrajo también a peregrinos procedentes de otras partes del norte de España y de Europa. En 2015 fue reconocido por la Unesco, junto con el Camino del Norte, como Patrimonio de la Humanidad.

por San Xoán de Padrón:

  • Longitud 169,2 Km
  • Dificultad Baja

por A Proba de Burón:

  • Longitud 170,3 Km
  • Dificultad Baja
Alto de O Acevo

El Camino Primitivo es la primera ruta de peregrinación, la más antigua. Enlaza Oviedo con Santiago de Compostela y discurre en buena parte por trazados de calzadas romanas. El primer rey peregrino fue precisamente el monarca astur-galaico Alfonso II el Casto, quien, en el primer tercio del siglo IX, quiso viajar a Santiago para confirmar que los restos que acababan de aparecer en Compostela eran realmente los del apóstol.

La devoción del rey por la causa jacobea —se había criado en el monasterio lucense de Samos y era seguidor del Beato de Liébana— fue decisiva para cimentar el nuevo culto. Alfonso II mandaría construir, en la naciente urbe, la primera iglesia. Además, concedió diversas donaciones y promovió el establecimiento de la primera comunidad monástica destinada a atender las demandas del culto en el altar de Santiago, el monasterio de Antealtares.

Trazado de la ruta y recursos de interés

La ruta primitiva continuó siendo una alternativa para los peregrinos devotos de la gran colección de reliquias de la catedral de San Salvador de Oviedo y de Lugo, que goza del privilegio papal de exponer día y noche el Santísimo Sacramento.

El Camino Primitivo fue un itinerario muy frecuentado por el pueblo astur-galaico durante el siglo IX y buena parte del X, y atrajo también a peregrinos procedentes de otras partes del norte de España y de Europa. Y por él caminó —en dos ocasiones— el sucesor de Alfonso II: Alfonso III el Magno, artífice de la consagración en Santiago de la segunda basílica en el año 899.

Luego, al convertirse León en la nueva capital del reino, los monarcas potenciaron (siglos XI-XII) el Camino Francés como ruta privilegiada. Aun así, la ruta primitiva continuó siendo una alternativa para los peregrinos devotos de la gran colección de reliquias de la catedral de San Salvador de Oviedo y de Lugo, que goza del privilegio papal de exponer día y noche el Santísimo Sacramento. Además, de su importancia dan hoy fe los vestigios, de muchos hospitales de atención al peregrino: algunos, en altas zonas de montaña, y otros en la propia ciudad de Lugo.

En 2015 fue reconocido por la Unesco, junto con el Camino del Norte, como Patrimonio de la Humanidad, la máxima distinción que puede recibir un bien cultural.

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