Cómo alimentarse en el Camino
Una buena alimentación es fundamental para afrontar las etapas del Camino. Aquí os recordamos los consejos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
Debéis tener presente que la base de una buena alimentación del peregrino la constituyen el agua y bebidas energéticas, y los alimentos sólidos ricos en hidratos de carbono: pan, pasta, arroz, patatas, galletas, dulces, barritas energéticas, frutas, frutos secos…
La preparación culinaria de los alimentos debe ser poco elaborada, evitando excesivos condimentos, salsas y frituras.
No debéis ingerir grandes cantidades de alimentos de una sola vez. Lo aconsejable es aumentar la frecuencia de su consumo en pequeñas proporciones o pequeñas comidas.
Procurad no consumir productos alimenticios de origen dudoso, a los que no estéis habituados o que tengan una preparación que pueda constituir un riesgo.
Es muy importante mantener una adecuada hidratación. No esperéis a sentir sed para beber. Bebed frecuentemente agua antes, durante y después del recorrido. Las bebidas energéticas con sales minerales constituyen una opción muy recomendable.
Cuidado con el agua de fuentes, manantiales, arroyos, regatos… encontrados a lo largo del Camino. Hay que tener la absoluta certeza de que es agua potable.
En la mochila procurad llevar siempre alimentos energéticos y agua. No deben faltar frutas, frutos secos o barritas energéticas con electrolitos. Por su riqueza en energía, es conveniente llevar un tubo de leche condensada, galletas, chocolate…
Realizad periódicamente paradas durante cada etapa para reponer energía comiendo y/o bebiendo líquidos.
No es buen momento para iniciar dietas restrictivas para adelgazar. Durante estos días vais a realizar un gran esfuerzo físico y gastar energía que hay que reponer.
El alcohol no es buen compañero para el camino. Evitadlo.
También os recordamos que el desayuno es la comida más importante del día. Tened en cuenta que se hace tras el largo periodo de ayuno de las horas de sueño, con lo que con un buen desayuno lo que vamos a hacer es volver a colocar el nivel de azúcar en lo normal y despertar nuestro metabolismo. Por eso es importante que le dediquemos tiempo y ganas a esta comida.
No olvidéis: la dieta debe ser una prioridad en la planificación diaria de las etapas del Camino.
Que aproveche.