Vista aérea de la playa de Samil
Camino Portugués de la Costa
Etapa: Baiona-Vigo
El camino nos regala bellas muestras de arquitectura popular, históricos pazos y cruceiros como los de Mallón y O Pereiro. Y la entrada a la mayor ciudad de Galicia, Vigo, urbe dinámica e industrial.
Baiona- A Ramallosa
Nos vamos despidiendo de Baiona. De camino a la parroquia de Sabarís pasamos ante la histórica y bella fuente de O Pombal, seguimos por la rúa de Cristo Rei y alcanzamos Sabarís. Frente al mercado de abastos cruzamos el puente románico sobre el río Groba; más adelante, la casa señorial de Cadaval, hasta el bello puente, también románico, de A Ramallosa. Tiene diez arcos y posiblemente se haya construido sobre uno romano. Aquí comienza la Foz del Río Miñor, una marisma de gran riqueza ecológica.
Baiona - A Ramallosa
A Ramallosa- Nigrán
Entramos en el municipio de Nigrán. El Camino nos regala bellas muestras de arquitectura popular, históricos pazos y cruceiros como los de Mallón y O Pereiro. En Panxón encontramos el Templo Votivo do Mar, obra de Antonio Palacios, y un arco visigótico (s. VII). Toda esta etapa nos regala bellas playas, de arena fina y blanca, y clima benigno casi todo el año.
Seguimos por los conocidos como Camiño do Souto y Camiño da Rosiña hasta alcanzar el núcleo de Nigrán. Los pazos de Urzáiz y Cea preceden la subida al monte de Sanromán, que culminamos para llegar a Priegue, aún en el municipio de Nigrán.
La carretera comarcal 550 será presencia constante en toda nuestra ruta. Por ella entramos en el municipio de Vigo, la mayor ciudad de Galicia —con cerca de 300.000 habitantes y medio millón toda el área metropolitana—, gran puerto pesquero y de contenedores, urbe dinámina e industrial y rodeada de bellas playas y paisajes.
A Ramallosa - Nigrán
Nigrán- Coruxo
Saiáns —con su magnífico arenal— marca la entrada en el municipio vigués. Tras ella, las parroquias de San Miguel de Oia y San Salvador de Coruxo.
Nigrán - Coruxo
Coruxo- Vigo
Continuamos por el Camiño de Muíños hasta la playa de Samil. Este arenal es el lugar de encuentro y ocio de muchos vigueses. Dispone de abundante oferta hostelera y de servicios. La mejor opción para penetrar desde aquí en la urbe es seguir, aguas arriba, el cauce del río Lagares, que desemboca aquí. Su paseo fluvial nos permitirá disfrutar de sus humedales, flora y fauna. Una alternativa a esta ruta —más fiel a la tradición, pero hoy deturpada por las grandes urbanizaciones y el exceso de tráfico— atraviesa el barrio de Coia hasta As Travesas.