23/oct/2021

Diálogo y esperanza en la fuerza de las religiones a partir de sus valores universales, ejes del III Encuentro Interreligioso que se celebró hoy y ayer en Santiago de Compostela

  • Margarita Robles, ministra de Defensa: “No tengamos miedo a transformar el mundo”
  • Carlos Amigo, cardenal emérito de Sevilla: “El diálogo es escuchar para servir, en caso contrario no vale para nada”
    Xosé Luis Barreiro, politólogo de la USC: “Todas las Iglesias han perdido identidad, practicantes y auctoritas”
  • “La peregrinación a Santiago tiene importancia porque la gente necesita salir de su mundo y su propia estructura mental”, según señaló el historiador Andrea Riccardi

Santiago de Compostela, 23 de octubre de 2021

El III Encontro Interrelixioso con motivo del Año Santo Compostelano y el Xacobeo 21-22, que promueven la Xunta de Galicia y la Iglesia Metropolitana de Santiago, concluye con la reiteración de la palabra “diálogo”, la necesidad de “estar con las víctimas y vulnerables”, y manifestando la esperanza en la fuerza de las Iglesias por los “valores universales” que albergan, no sin expresar reflexiones críticas sobre la desafección social y su “irrelevancia” actual.

La última mesa redonda del evento, moderada por el historiador Francisco Singul, la protagonizaron la magistrada y ministra de Defensa del Gobierno de España –Margarita Robles–, el cardenal emérito de Sevilla –Carlos Amigo– y el politólogo de la USC Xosé Luis Barreiro. En su intervención, Margarita Robles hizo una doble reflexión sobre la covid: “Sacó lo mejor de nosotros mismos, pero también se usó como arma política arrojadiza”. Señaló la “importancia” de la ética en la política, los medios de comunicación y las redes sociales, reconoció que le daba “miedo” el actual ambiente de confrontación y advirtió que los políticos “debían estar siempre” con las personas más vulnerables. Tras decir que en el mundo hay 25 guerras abiertas, 71 millónes de refugiados y que, en África, mujeres y niñas siguen siendo un arma de guerra, Robles expresó su creencia en el ser humano y lanzó el siguiente mensaje: “No tengamos miedo a transformar el mundo”. Ya en el coloquio posterior hizo una declaración sobre el ámbito eclesial: “Creo en la fuerza de las Iglesias, por los valores universales que albergan, cuya potencialidad es esencial”.

El cardenal Amigo empezó saludando en el idioma de los credos monoteístas para afirmar que comparten el mismo lenguaje, e inmediatamente dejar una pregunta el aire: ¿Pero tendremos el mismo corazón? A partir de su experiencia pasada en Tánger, una pequeña pero significativa comunidad cristiana rodeada de musulmanes y otras religiones, insistió en el diálogo de la vida misma, porque ese diálogo es el que trae la convivencia. “El mayor obstáculo del diálogo es el desconocimiento recíproco, algo que lleva a la desconfianza. Y por otra parte el diálogo es escuchar para servir, porque en caso contrario el diálogo no vale para nada”, según indicó el fraile (franciscano) vestido de cardenal, como a él mismo le gusta llamarse. También advirtió que la multiculturalidad no puede ser un pretexto para perder la propia identidad: “La identidad propia enriquece al otro. La integración es participación en el bien común. Y yo quiero compartir contigo lo que tengo. Fratelli tutti, somos hermanos, ese es el secreto”, concluyó.

Finalmente, el profesor Barreiro quiso ahondar en la desafección de los creyentes y la irrelevancia de las Iglesias. “Las religiones no se han enterado de lo que pasa, la gente se está marchando, porque la gente piensa que la Iglesia es prescindible. Y diría que todas las Iglesias han perdido identidad, practicantes y la auctoritas. Todas caminamos hacia la irrelevancia”, subrayó Barreiro, que dijo ser cristiano, hombre de fe, pero que también creía en la historia. Tras insistir y desarrollar estas ideas, advirtiendo que el diálogo interreligioso –“aunque avanzó bastante”– también se ha quedado atrás. “Los católicos, pero vale para todos, no hemos incorporado la democracia ni el discurso democrático a nuestros valores, que ya es un principio fundamental en todo el mundo. Los laicos y sus movimientos son el mejor ejemplo de por dónde debemos encauzar el futuro”, tal como advirtió.
“Soy optimista porque el coronavirus ha provocado una mayor interdependencia”

Andrea Riccardi, prestigioso historiador y fundador de la Comunidad de San Egidio-Roma, asociación laica que promueve el diálogo y el ecumenismo, abrió la jornada con una conferencia que dejaba mensajes rotundos entre los asistentes, como que las religiones son una fuerza de paz y desde el diálogo se llega a la convivencia y fraternidad, así como que la pandemia ha favorecido una mayor cooperación entre las religiones. “El coronavirus ha provocado una mayor interdependencia en la humanidad, que se ha sentido vulnerable y humilde; porque ha hecho ver a los líderes religiosos la necesidad de abordar juntos el mundo que sale de la pandemia. Y por esta razón tengo esperanza y soy optimista. La fraternidad es el futuro del mundo”, indicaba Riccardi desde el atril, que también hizo una declaración sobre la dimensión jacobea. “La peregrinación a Santiago es importante porque la gente tiene necesidad de salir de su propio mundo y de su propia estructura mental”, sentenció.

Un vespertino encuentro espiritual, con la asistencia de ponentes y participantes en la Oficina del Peregrino, sirvió para rematar el III Encuentro Interreligioso de Santiago.