Comenzaremos con cortos paseos por terrenos llanos y, progresivamente, iremos aumentando kilómetros y variando el tipo de terreno, para adaptar el cuerpo a lo que vamos a encontrar en el Camino

+ Información

Cuando se seleccione el calzado, este debe tener una suela dura y no debe presentar una talonera demasiado blanda, ya que favorecería la aparición de lesiones

Para conseguir comodidad debe colocarse de tal modo que su peso vaya cercano al eje del cuerpo y a su centro de gravedad

Estirar los gemelos es una de las prácticas más recomendables antes de empezar y también al concluir cada etapa

Un elemento de gran importancia a la hora de evitar daños es el empleo de un bordón (palo o vara) que nos servirá de ayuda para sujetarnos en terrenos dificultosos e incluso para tantear la estabilidad del camino. El apoyo en el bordón puede evitar la aparición de tendinitis.

Los vendajes compresivos se colocarán en casos en los que existan pequeñas roturas de fibras, y siempre consultando a un médico y a un fisioterapeuta, que podrán valorar las posibilidades de cómo encarar el resto del Camino.

Para minimizar el riesgo de lesión del tendón de Aquiles, en la preparación para hacer el Camino no se debe olvidar realizar ejercicios de estiramiento, siempre aumentando su intensidad poco a poco

Al principio se rodará por terrenos llanos sin dificultades y, a medida que se avanza en la preparación, se introducirán recorridos que alternen partes llanas con subidas