Hacer el Camino, para mí, es celebrar la vida. Es mi fuerza, mi salud, el deseo de superar los desafíos.

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Un bastón me acompaña desde la primera vez que hice el Camino, en el año 2002. En él están grabadas cosas muy importantes para mí.

Un bastón me acompaña desde la primera vez que hice el Camino, en el año 2002. En él están grabadas cosas muy importantes para mí. Digamos que es mi soporte y mi amigo. Ha sido un amparo. Para mí y para otros peregrinos a los que se lo he prestado cuando han vivido dificultades. Me decían que tenía que tirarlo al mar al llegar a Finisterre. Entonces he cortado un pequeño trozo y he tirado esa parte. Y grabé en él Finisterre. Conmigo se quedará.

Hacer el Camino, para mí, es celebrar la vida. Es mi fuerza, mi salud, el deseo de superar los desafíos.

Cada vez que hago el Camino es por la situación de alguien, de personas queridas. Esta vez ha sido por mi padrino.

Son momentos que vivimos que, por más palabras que busquemos, son difíciles de transmitir. Situaciones de alegría, de compartir. Como cuando cantamos todos juntos Singing in the rain.

El Camino me ha hecho sonreír, superar desafíos y vivir nuevas experiencias. Cosas nuevas que superamos con una sonrisa en la cara.