El Camino es hablar con los demás, estar con los demás, convivir…, y ayudar.

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Tengo ya una edad, 60 años, pero lo estoy haciendo bastante bien. Puedo con todo.

El Camino era hablar con los demás, estar con los demás, convivir.  Incluso ayudar a curar llagas… Nunca había visto, ni tocado el pie, por ejemplo, de un australiano. Yo qué iba a haber visto…

Te quedaba largo rato para pensar, pensar, pensar… Y saber más o menos cómo eres. El Camino me ha ayudado mucho para conocerme.

A partir de Astorga empezaba el reto personal, porque era un poco duro. ¡Pero lo hacías con una alegría…! Porque cada vez faltaba menos y tú te enriquecías más cada día.

La gente nos ha ayudado, nos ha empujado. Tanto en los albergues como los paisanos.